La respuesta corta: en México la valoración del riesgo de úlceras por presión tiene referencia escrita. La Guía de Práctica Clínica IMSS-104-08 recomienda valorar con la escala de Braden —«debido a su mayor difusión y fácil empleo»— y fija la primera valoración máximo 8 horas después del ingreso.
Esta guía no reproduce la tabla de ninguna escala: sus ítems tienen titularidad o su estado no está verificado, y una copia sin versión ni fuente es la vía más rápida a aplicar un corte que no es el tuyo.
En México la respuesta institucional está escrita, y tiene plazo
El documento es la Guía de Práctica Clínica IMSS-104-08, Prevención, Diagnóstico y Manejo de las Úlceras por Presión en el Adulto, del IMSS, en su actualización de 2015 (fecha de publicación: 2 de diciembre de 2015; ISBN 978-607-8270-29-3).
La guía elige Braden «debido a su mayor difusión y fácil empleo»: una razón de implementación, no el resultado de una comparación entre escalas. La propia guía acompaña esa recomendación con su referencia (Berlowitz D, 2014) y no la presenta como la de mejor desempeño: en la comparación que incluye, la sensibilidad de Braden es la más baja de las cuatro escalas comparadas.
El plazo tampoco es una cifra suelta: «lo antes posible (máximo 8 horas después de su ingreso)» es una recomendación de grado C− («C menos») del sistema GRADE que la guía atribuye a NPUAP/EPUAP/PPPIA 2014. Tu institución puede sustituirlo, pero no dejarla sin plazo.
Su licencia es explícita: el documento «puede reproducirse libremente sin autorización escrita, con fines de enseñanza y actividades no lucrativas, dentro del Sistema Nacional de Salud», y prohíbe cualquier explotación comercial. Un sitio abierto no cumple esas condiciones, así que de esta guía se cita y se enlaza; sus tablas no se copian.
Por qué los puntos de corte no coinciden entre fuentes
El mismo total cae en bandas diferentes según la tabla con la que lo leas. Cuatro causas: versiones distintas del instrumento, bandas propias de una guía, traducciones sin su nota de versión y reproducciones sin procedencia.
El caso de Braden: 16 o 18, según a quién leas
El cambio lo declara el propio titular: sus preguntas frecuentes oficiales dicen que el corte correcto ya se considera 18 y no 16, y remiten a Bergstrom y colaboradores, 1998 (Nursing Research). Las bandas institucionales de la guía mexicana —que la propia guía refiere a Berlowitz D, 2014— sitúan un total de 17 del lado sin riesgo; con el corte vigente, ese mismo 17 ya entra en riesgo. El problema no es que una cifra sea falsa, sino que se copian sin su fecha ni su fuente.
El caso de Norton: un corte que se revisó y las dos versiones siguen circulando
Norton se publicó en 1962 dentro de una investigación sobre pacientes geriátricos, difundida como libro (Norton, Exton-Smith y McLaren) y no como artículo de revista, y su corte original estaba en 14. La propia autora lo subió a 16 en 1987.
La regla: cuando dos fuentes dan cifras distintas para el mismo instrumento, casi siempre leen versiones distintas. Usa la tabla de la versión que tiene tu servicio, con su fuente, y no mezcles bandas de una versión con totales de otra. El patrón no es exclusivo: el índice de Barthel circula con dos clasificaciones publicadas para el mismo total.
Qué mide cada escala y qué se le escapa
Las cinco que la revisión de referencia considera validadas; aquí, descritas y no reproducidas.
En móvil, lee cada fila con sus campos. Marca «Comparar columnas» para ver la tabla horizontal; enfoca la región y usa las flechas.
| Escala y origen | Población | Qué mira | Límite conocido |
|---|---|---|---|
| Norton (Reino Unido, 1962) | Personas mayores hospitalizadas | Cinco parámetros; negativa: menos puntuación, más riesgo | Dejaba sin clasificar como riesgo a pacientes que acabaron con lesiones |
| Braden (EE. UU., 1985-1987) | Adultos hospitalizados | Seis parámetros: exposición a la presión y tolerancia tisular | No recoge entorno, medicación ni dispositivos |
| Waterlow (Inglaterra, 1985) | Adultos hospitalizados | Seis subescalas más factores adicionales | Muy sensible y poco específica: marca como riesgo alto a quien no desarrollará ninguna lesión |
| EMINA (Catalunya) | Hospitalizados; validada por enfermería del Institut Català de la Salut | Cinco factores; aquí más puntuación es más riesgo | Desarrollada en su contexto; en media estancia se ha propuesto subir el corte |
| Cubbin-Jackson (1991) | Pacientes críticos de cuidados intensivos | Pensada para el paciente grave; derivada de Norton | Fuera de la UCI pierde sentido; su uso en español es escaso |
Ninguna valora una lesión por presión ya establecida: todas criban riesgo; poner categoría a una úlcera es estadiaje, otro instrumento.
La trampa de la dirección: más puntuación no siempre es mejor
En el índice de Barthel el máximo es independencia; en Braden y Norton, menos riesgo; en EMINA, más riesgo. Copia una hoja ajena sin comprobar la dirección y leerás «mejoró» donde dice «empeoró». El criterio general, en escalas de valoración.
Ninguna escala acierta todo: sensibilidad, especificidad y sobreclasificación
La sensibilidad dice cuántas de las que desarrollarán una lesión quedan marcadas; la especificidad, cuántas de las que no quedan fuera. Se mueven en direcciones opuestas.
La guía mexicana compara Braden, Norton, Waterlow y Cubin y Jackson, y el patrón importa: las escalas con más sensibilidad son también las de menos especificidad. Waterlow queda en 88 % de sensibilidad con una especificidad cercana al 29 %: marca a casi todas las que desarrollarán una lesión y también a una mayoría de las que no. Cubin y Jackson, pensada para el paciente crítico, sube al 89 % de sensibilidad con 61 % de especificidad; Braden y Norton quedan en 74 % y 75 % de sensibilidad, ambas con 68 % de especificidad.
Las cifras se citan tal como las publica la guía, y con su referencia: la guía las marca como evidencia de nivel 3 del sistema NICE y las atribuye a Chou R, 2013. Decir «cifras del IMSS» les añade una autoridad que el documento no reclama.
Sobreclasificar no es gratis: cada persona etiquetada consume valoración, superficie de alivio y tiempo, y cuando casi todas son «riesgo alto», la etiqueta deja de ordenar prioridades.
Pediatría, neonatos y paciente crítico: instrumento distinto
- 2008. La revisión de García Fernández y colaboradores, firmada por miembros del comité director del GNEAUPP, concluía que en pediatría no existía ninguna escala validada, con la Braden Q y la Glamorgan pendientes. La fecha es parte del dato: es el estado de la evidencia en 2008, no una frase para repetir hoy.
- 2018. Se publica el Braden QD, que incorpora la inmovilidad y el riesgo por dispositivos en pediatría y que su titular propone para menores de 18 años; hay versión oficial en español. Su régimen de reproducción no está resuelto: el aviso de la titular exige permiso escrito para publicarla fuera de tu organización, mientras que el pie de la versión en español declara una licencia Creative Commons BY-ND 2.0, que permite copiar y redistribuir ese archivo tal como está, con atribución, y no autoriza versiones modificadas. Son de la misma titular y no dicen lo mismo: pregunta por escrito antes de publicarla.
- Neonatos. Sigue sin haber un instrumento acreditado del que dar cuenta.
- Paciente crítico. El instrumento específico es el de Cubbin-Jackson, descrito como complejo de utilizar.
No está verificado si después de 2018 ha aparecido otra escala pediátrica validada, ni si el Braden QD se ha validado en población mexicana.
Cuándo valorar y cada cuánto repetir la valoración
Una valoración única al ingreso no es una valoración del riesgo de úlceras por presión. Se aplica al ingreso, dentro del plazo que fije tu centro (la guía mexicana indica 8 horas); de forma periódica durante la estancia; cada semana si no hay riesgo; y siempre que aparezca un factor que cambie el riesgo.
La literatura especializada enumera las situaciones que obligan a repetirla: cirugía mayor de más de diez horas, isquemia, hipotensión, movilidad reducida, anemia y pruebas con reposo de 24 horas o más. El riesgo cambia con el turno, la medicación y el entorno; por eso las escalas de caídas se repiten y se registran aparte.
De la puntuación a la prevención: dónde termina la escala
La cadena del riesgo de úlceras por presión tiene cuatro eslabones: puntaje, con el instrumento y la versión que tu servicio tiene; nivel de riesgo, según la tabla de esa versión, declarada en el registro; medidas proporcionales al nivel, que fija el protocolo de tu institución, no la escala; y reevaluación, en la fecha que corresponda y antes si aparece un factor nuevo.
El puntaje orienta la intensidad, no la conducta concreta —no te dice qué superficie de apoyo usar ni cada cuántas horas movilizar—, y entra en el razonamiento clínico, no lo sustituye: la guía mexicana recomienda emplear el juicio clínico sea cual sea la herramienta y considerar factores que la escala no recoge, como la perfusión o el estado de la piel, y la literatura de referencia lo resume en que las escalas «son un complemento al juicio clínico y no deben usarse de manera aislada». Un puntaje bajo en alguien que se ve mal no cierra la valoración.
La puntuación se convierte en algo que se hace en el plan de cuidados, y su lugar en la secuencia está en el proceso enfermero.
Cómo obtener cada instrumento sin copiarlo de una web ajena
El estado de derechos no es el mismo en los seis:
En móvil, lee cada fila con sus campos. Marca «Comparar columnas» para ver la tabla horizontal; enfoca la región y usa las flechas.
| Instrumento | Estado revisado | Vía legítima | Qué evitar |
|---|---|---|---|
| Braden y Braden II | Permiso por acuerdo de licencia; la versión actual lleva marca de copyright (Braden Scale II ©) y su titular es Health Sense Ai, que en 2021 adquirió Prevention Plus y los derechos | Solicítalo en el sitio oficial del titular | Creer que es «de uso libre con solo citar al autor» |
| Waterlow | No verificado: no se localizó una declaración de permiso accesible, y el sitio que se cita como origen del instrumento ya no sirve contenido | Cita la publicación de 1985 y usa la tarjeta de tu institución | Reimprimirla mientras no exista un permiso verificado |
| EMINA | No verificado: no se localizó una declaración de licencia ni un canal público de permiso | Consulta la validación publicada y pide autorización a la institución que lo desarrolló | Copiar el formulario de un protocolo hospitalario: es práctica, no licencia |
| Norton | No verificado: sin declaración pública de permiso | Trátala como no reproducible sin autorización escrita | Afirmar que es libre o que está restringida: nada está verificado |
| Cubbin-Jackson | No verificado; derivada de Norton, arrastraría ese estado | No reproducirla sin resolver antes el permiso | Reproducir un derivado de titularidad no verificada |
| Braden QD (pediátrica) | Dos avisos de la misma titular que no dicen lo mismo | Escribe a la titular antes de publicar | Elegir por tu cuenta la lectura más permisiva |
Si una web te da la tabla sin versión, sin fecha y sin nota de derechos, no sabes qué estás aplicando.
Lo que sí puedes construir sin permiso es tu propia hoja de registro —instrumento y versión, puntaje, fecha y hora, quién lo aplicó y de dónde salió el corte—: no reproduce el instrumento, registra su resultado. El marco de citas está en fuentes y licencias.
Práctica: qué haces con dos tablas que no coinciden
Escena didáctica. Ingresas de noche a una persona de 82 años con fractura de cadera. Aplicas la escala de tu servicio y obtienes un total; la hoja de tu unidad y una web consultada de prisa lo clasifican en bandas distintas.
Ver razonamiento
La opción b acierta: un puntaje sin la versión declarada no se audita ni se compara con el del turno anterior. La opción a parece prudente y no lo es —la banda más alta no protege a nadie, infla el número de etiquetados y rompe la serie—. La opción c confunde fecha de publicación con vigencia: la discrepancia casi nunca viene de una tabla vieja, sino de versiones distintas o de una copia sin fuente.
Fuentes y alcance
- IMSS — Prevención, Diagnóstico y Manejo de las Úlceras por Presión en el Adulto (Guía de Práctica Clínica IMSS-104-08, actualización 2015)Si el PDF no abre, utiliza la copia archivada del mismo documento incluida en estas referencias.
- Copia archivada del mismo archivo: IMSS — Prevención, Diagnóstico y Manejo de las Úlceras por Presión en el Adulto (IMSS-104-08, actualización 2015)
- García Fernández FP, Pancorbo Hidalgo PL, Soldevilla Ágreda JJ, Blasco García C. Escalas de valoración del riesgo de desarrollar úlceras por presión (Gerokomos, 2008)
- Bergstrom N, Braden BJ, Laguzza A, Holman V. The Braden Scale for predicting pressure sore risk (Nursing Research, 1987)
- Braden Scale · preguntas frecuentes del titular del instrumentoConsulta al titular las condiciones de uso y la versión del instrumento.
- Ulceras.net — Úlceras por presión: Escalas
- Curley MAQ, et al. Predicting Pressure Injury Risk in Pediatric Patients: The Braden QD Scale (The Journal of Pediatrics, 2018)
- Martha A. Q. Curley · Braden QD Scale (aviso de la titular)
Consulta la edición indicada por tu centro para la nomenclatura formal. Fuentes y ediciones.